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Viviendo En El Presente (Spanish Translation)

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Capítulo 14: La Atención Plena De Las Emociones

No hay fuego como la pasión,
No hay atadura como el odio,
No hay red como la ilusión,
No hay río como las ansias.

Dhammapada 251

Uno de los beneficios de estar conscientes de nuestras emociones es que nos ayuda a tener sentimientos más directos y menos complicados. No existen emociones inapropiadas cuando practicamos la atención plena. Procuramos que los sentimientos se manifiesten sin ser interrumpidos por nuestras reacciones, nuestros juicios, nuestras evaluaciones, nuestras aversiones, nuestros deseos, nuestros apegos o resistencias.

En una ocasión el Buda le preguntó a un estudiante: “¿Si recibes un flechazo, sientes dolor?” El estudiante respondió, “Claro que sí.” Luego le preguntó el Buda, “¿Si recibes un segundo flechazo, también te duele?” El estudiante replicó de nuevo, “Indudablemente.” Entonces el Buda explicó, “En la vida no siempre podemos controlar la primera flecha. Sin embargo, la segunda flecha es nuestra reacción ante la primera. Esta segunda flecha es opcional.”

Siempre y cuando estemos vivos las experiencias dolorosas son inevitables-así como la primera flecha. El condenar, juzgar, criticar, odiar o negar la primera flecha es parecido a ser herido por una segunda flecha. Muchas veces la primera flecha no está bajo nuestro control pero la flecha de nuestras reacciones sí lo está.

Muchas veces el sufrimiento significante que acompaña a una emoción no es la emoción en sí sino la manera que nos relacionamos a ella. ¿Pensamos que es inaceptable?¿Pensamos que se justifica? ¿La odiamos? ¿Nos sentimos orgullosos de ella? ¿Nos da pena? ¿La emoción nos hace sentir tensos? ¿Tenemos miedo de cómo nos sentimos?

La atención plena por sí no condena nuestras reacciones. Simplemente percata honestamente lo que nos ocurre ynuestras reacciones ante dichas ocurrencias. Entre más conscientes y más familiarizados estemos con nuestras reacciones, más fácil se nos hace sentir las emociones directamente, sin complicaciones. Por ejemplo, el sentimiento de pérdida o luto o el sentimiento de júbilo, pueden experimentarse sin sentimientos de culpa, de ira, de remordimiento, o de vergüenza, y sin recriminación o reacción alguna. La libertad, en el sentido Budista, no significa vivir libres de los sentimientos sino estar libres de complicarlos.

La atención plena de las emociones tiene cuatro aspectos: reconocimiento, nombramiento, aceptación e investigación. No es necesario practicar las cuatro cuando se presente alguna emoción. Puedes experimentar con cada una para ver cómo contribuyen a una consciencia que no reacciona ante las emociones.

Reconocimiento

Un principio básico de la atención plenaes que no podemos experimentar la libertad ni la amplitud en nuestro ser al menos de que captemos claramente lo que está ocurriendo en el ambiente externo y el interno. Pero el reconocimiento de ciertas emociones puede ser difícil. Posiblemente se nos ha enseñado que ciertas emociones son indebidas, o les tenemos temor, o simplemente no nos gusta sentirlas. Por ejemplo, cuando yo inicié la práctica Budista, me enojaba durante los retiros porque la meditación no producía la satisfacción que yo deseaba. Pero mi auto-imagen de una persona pacífica me impedía reconocer la ira. Esto mismo le puede ocurrir a otros meditadores que quieren dar la apariencia de estar calmados. Solamente cuando reconocí mi enojo empezó el retiro espiritual para mí. Entre más aprendemos a reconocer todos nuestros sentimientos, hasta los más sutiles, más familiarizados y cómodos estaremos con ellos y menos control tendrán sobre nuestras vidas.

Nombramiento

Una técnica muy beneficiosa para ayudar a mantenernos centrados en nuestra experiencia a cada instante consiste en nombrar mentalmente, de manera callada y tranquila, los sentimientos que se suscitan momento a momento como: “gozo”, “ira”, “frustración”, “felicidad”, “aburrimiento”, “satisfecho”, “deseoso”, etc. El nombrar es una forma poderosa de impedir que nos identifiquemos con sentimientos fuertes. Hay muchas maneras que nos dejamos atrapar por las emociones: podemos sentirnos justificados al sentirlas, las condenamos, nos sentimos avergonzados por tenerlas, o nos sentimos cautivados por ellas. Pero si nombramos los sentimientos es más fácil dar un paso atrás, y mirarlos más objetivamente desde una perspectiva neutral: “Así son las cosas.” Algunos cuentos populares cuentan que un dragón pierde su poder cuando se le da un nombre. De la misma manera las emociones pierden su poder sobre nosotros cuando las nombramos.

Aceptación

En la práctica de la atención plena permitimos que todos los sentimientos estén presentes, cuales quiera que sean. No significa que los aprobamos o los justificamos moralmente. Más bien, durante la meditación nos percatamos y aceptamos su presencia sin condición alguna. No por esto expresamos todas las emociones, pues pueden ser dañinas. Pero sí permitimos que fluyan en nosotros libremente, sin inhibiciones, resistencias o apoyo de nuestra parte. Una manera de facilitar la aceptación de las emociones consiste en analizarlas y entender que provienen de diferentes condiciones que han ocurrido conjuntamente. Por ejemplo, si tienes un percance al transportarte a tu trabajo, y además al llegar a la oficina el jefe te asigna una tarea que tiene gran urgencia, entonces puede que te sientas frustrado o enojado. Pero si el jefe te pide la misma tarea urgente después de una noche en que dormiste bien y recibiste buenas noticias sobre tus inversiones, entonces puede que te sientas emocionado o con ánimo de un buen desempeño. Si podemos analizar cuidadosamente cómo una emoción resulta de una serie de circunstancias es más fácil entender y aceptar como nos afecta y no la tomamos tan a pecho.

Investigación

El investigar una emoción significa que ponemos a un lado las ideas pre-existentes que podríamos tener de dicha emoción y la miramos tal cual es. Las emociones son eventos complejos, compuestos por sensaciones corporales, pensamientos, sentimientos, motivaciones y actitudes. La investigación no es meramente un análisis abstracto. Más bien es un ejercicio sensorial: usamos nuestros sentidos para ir penetrando en la experiencia presente de la emoción. En particular, es muy útil practicar la investigación de las sensaciones corporales que acompañan a una emoción. La correlación entre las emociones y sus manifestaciones físicas son tan poderosas que cuando resistimos o suprimimos una emoción, usualmente ocurre lo mismo con las sensaciones corporales. El adquirir una consciencia más minuciosa de nuestro cuerpo a través de la práctica de la atención plena también estimula nuestra capacidad para sentir las emociones. Si permitimos que el cuerpo sea el recipiente de una emoción es más fácil desconectarnos de los pensamientos que la acompañan–por ejemplo, de las historias, el análisis, o los intentos de arreglar alguna situación–y permanecer relajados en el momento presente.

La atención plena de las emociones nos ayuda a llegar al punto que ya no reaccionamos de manera habitual ante nuestros impulsos y nuestras emociones. Esa práctica nos sirve de base para empezar a analizar con sobriedad las situaciones que confrontamos y para tomar decisiones con sabiduría. La meditación Budista no tiene el fin de convertirnos en personas emocionalmente neutras. Al contrario, la meditación abre nuestra capacidad para sentir todo tipo de emociones y ser sensibles al mundo que nos rodea, pero sin que nos agobiemos por lo que sentimos.

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