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Viviendo En El Presente (Spanish Translation)

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Capítulo 1: Las Cuatro Verdades Nobles

Solamente este es el Camino.
No hay otro para purificar la visión.
Seguid el camino,
Y confundirás a Mara.
Seguid el camino,
Y pondréis fin al sufrimiento.

Dhammapada 274-275


En una ocasión el bendecido estaba viviendo en un bosque en Kosambi. Entonces, tomó un puñado de hojas en sus manos y le preguntó a sus bhikkus (monjes), “¿Qué opinión tienen bhikkus? ¿Cuáles son más numerosas, las pocas hojas en mi mano o las de los árboles del bosque?”

“Venerable Señor, las hojas que el bendito ha cogido en su mano son pocas, pero las del bosque son mucho más.”

“De igual manera, bhikkus, las cosas que he conocido directamente, pero que no os he enseñado, son más numerosas, más las que os he enseñado son pocas. ¿Por qué no os las he enseñado?Porque no son beneficiosas, son irrelevantes a la vida Santa y no conducen a la serenidad…”

Samyutta Nikaya V. 437-438

Así como lo indica el sutta (discurso), el Budanos brindó solamente una pequeña porción de su conocimiento espiritual. En otra instancia el Buda dijo: “Yo enseño una cosa y una sola, el sufrimiento y el fin del sufrimiento.”Esta es una de las definiciones más elementales del sendero del Buda. Nos habla de nuestra capacidad de pasar de una vida de sufrimiento a una vida libre del sufrimiento. Cuando alcanzamos dicha liberación podemos enfrentar el mundo con mayor compasión.

Nuestra tradición es sencilla. Algunos pensarán que es muy pobre pues posee un sólo puñado de hojas. No cuenta con todas las hojas que están en los árboles del bosque. Otros, al contrario, quedan deslumbrados cuando intentan enfocarse en la inmensidad de todas las hojas. Pero el enfoque de la tradición Theravada consiste simplemente en comprender el sufrimiento y en cómo librarnos de él, y cómo lograr la felicidad. No hay que saber mucho para adquirir dicha liberación.

En su primer sermón,”Poniendo en Movimiento la Rueda del Dharma” el Buda enseñó en cuanto al sufrimiento y la cesación del sufrimiento al explicarnos las Cuatro Verdades Nobles. Después de 2500 años estas Verdades siguen siendo fundamentales. Casi todas las tradiciones Budistas le dan preeminencia. Son fáciles de entender intelectualmente, pero una comprensión profunda de su impacto es posible solamente para una persona cuya liberación está en plena madurez.

Cuando el Buda formuló las Cuatro Verdades Nobles utilizó el modelo médico. En esos tiempos los médicos identificaban una enfermedad, proponían su causa, formulaban un pronóstico, y a la postre recetaban una cura para el paciente. El Buda adoptó esta fórmula cuando expuso las Cuatro Verdades Nobles:

  1. El Sufrimiento ocurre
  2. La Causa del sufrimiento son las ansias
  3. La cesación del sufrimiento es posible
  4. La cesación del sufrimiento se logra a través del Noble Sendero Óctuple

Considero importante que el Buda utilizó el modelo médico porque es práctico y evita los temas metafísicos. Las grandes religiones del mundo tienden a estar imbuidos de creencias metafísicas o cosmológicas que sus seguidores deben aceptar para que el resto delas doctrinas tengan sentido. Pero el Buda consideró que la especulación metafísica no era benéfica para entender la liberación del sufrimiento. El no postuló dogmas. Más bien ofreció ejercicios y perspicacias cuya utilidad podemos verificar por nuestra propia cuenta. Efectivamente, la genialidad de las Cuatro Verdades Nobles consiste en que ofrece una guía para la vida espiritual sin exigir adherencia a creencias metafísicas.

La Verdad Del Sufrimiento

La Primera Verdad Noble declara simplemente que el sufrimientonos ocurre atodos. Es importante comprender que la Primera Verdad no expresa una actitud pesimista o fatalista. No está enseñando que”la vida en su totalidad es sufrimiento”. El decir que el sufrimiento ocurre quizá no suena como una declaración muy profunda. El sufrimiento es algo obvio y natural en los seres humanos. Cuando nos damos un golpe en el dedo del pie nos duele. La espalda se nos puede lesionar de por vida y sentimos dolor crónico. El Buda mismo estuvo sujeto a dolores físicos. A veces rehusaba dar un discurso porque padecía de dolor en la espalda. También el dolor emocional a todos nos aqueja, especialmente si estamos abiertos al mundo que nos rodea. Cuando algún conocido experimenta dolor, nosotros mismos podemos identificarnos con ellos y sentir un dolor parecido. Es parte de ser humano el sentir empatía. Sin embargo, el dolor no es el tipo de sufrimiento del cual el Buda nos quería liberar.

Para entender las Cuatro Verdades Nobles es importante distinguir entre el sufrimiento inevitable y el sufrimiento opcional. El sufrimiento opcional lo creamos nosotros mismos cuando reaccionamos ante algo que nos ocurre, por ejemplo, al enojarnos ante un tropezón, o cuando ansiamos demasiado ser felices. A veces sufrimos a raíz del dolor físico o alguna enfermedad. Esto es inevitable. Pero después empezamos a juzgarnos a nosotros mismos. “¿Qué hice para que esto me ocurriera? ¿Será que me lo merezco?” Nos auto-criticamos, o posiblemente culpamos a otros. Estos pensamientos agregan a nuestra aflicción. Otro ejemplo del sufrimiento opcional podría ser cuando sentimos mucha ira o nos deprimimos al observar el sufrimiento o la crueldad que existe en el mundo. El sufrimiento opcional tiende à surgir cuando reaccionamos con repugnancia o apego o justificación o condena ante esas circunstancias. Estas reacciones añaden sufrimiento a los dolores naturales que nos afligen. El Buda enseñó que es posible experimentar los dolores inevitables directamente sin agregarle pensamientos nocivos. Considera lo siguiente: ¿Si a todos nos toca experimentar los dolores naturales, no será mejor hacerlo sin añadirle intervenciones mentales dañinas?

Las Cuatro Verdades Nobles no prometen eliminar el sufrimiento normal que nos aqueja. Más bien confrontan el sufrimiento o “estrés” opcional que provienen de nuestras reacciones. Cuando nos aferramos o apegamosa alguna experiencia esto puede producir sufrimiento. Y a la inversa, cuando tratamos de guardar distancia, bloquear, o huir de algún sentimiento o alguna experiencia también creamos sufrimiento. El Budismo nos ayuda a entender las múltiples maneras en que nos aferramos o distanciamos de nuestras experiencias.

Podemos empezar a poner en práctica las enseñanzas del Buda cuando prestamos atención a nuestro sufrimiento. Según los textos antiguos nadie llega al Sendero sino a través del sufrimiento. El reconocimiento del sufrimiento es algo sagrado; es digno de respeto. Debemos estudiar nuestro sufrimientopara empezar a conocerle bien de igual manera que un médico analiza detenidamente una enfermedad. Si el sufrimiento es muy agobiante, mucho más poderoso es el aliciente para estudiarlo.

Pero no todo el sufrimiento es obvio. Existen dolores más sutiles que también nos sirven de maestros. Por lo tanto es importante estudiar los malestares secundarios, aquellas frustraciones cotidianas como el enojo con el tráfico o nuestra irritación con algún colega del trabajo.

Podemos estudiar nuestro sufrimiento si ponemos atención tanto alas cosas a que nos aferramos como a las diversas maneras en que lo hacemos. El Buda señaló cuatro tipos de apegos a los cuales nos aferramos y que pueden producir sufrimiento en nuestras vidas. Una de ellas son los ritos religiosos o los conceptos morales. Para algunos estos no son tan importantes. Pero para otros el aferrarse a los preceptos religiosos significa la posibilidad de salvación o liberación. Algunos se aferran a algún rito o a alguna regla de su religión porque consideran que la religión se trata solamente de ritos o reglas. Otros son muy devotos porque quieren crear una identidad espiritual, por ejemplo, el de ser personas piadosas. Posiblemente otros se aferran a la religiosidad porque quieren escapar de las preocupaciones de la vida o porque quieren sentirse emocionalmente seguros. Entre los budistas, al igual que en otras religiones, puede existir el mismo fenómeno. Vemos personas tan maravilladas por su experiencia en la meditación que se aferran de manera fanática a la idea de traer a otros al Sendero del Buda. Desgraciadamente, todos estos apegos pueden producir sufrimiento para nosotros y molestia a los que nos rodean.

El segundo tipo de aferramiento o apego que puede causar aflicción es el aferramiento a algún punto de vista o a diferentes opiniones. Estos incluyen nuestras ideas sobre cómo debe de ser el mundo, o las historias que creamos en cuanto a nuestra vida o los juicios que formamos en cuanto a otras personas. Todos estos pueden ejercer un control potente sobre nuestras reacciones y nuestra manera de percibir el ambiente. Confiar en nuestros puntos de vista y actuar en base a ellos es algo que pocos cuestionamos. Muchas de nuestras emociones surgen de opiniones, hasta nuestro sentido de identidad personal puede estar basado en ellas.

El siguiente es un ejemplo sencillo que ilustra cómo una historia que formulamos en nuestra mente crea una emoción. Supongamos que tienes una cita para encontrarte con una amistad. Estás esperando en la esquina de la vía acordada y hace frío. El amigo no se aparece. Eso es lo único que está pasando. Pero de pronto, ante dicha ocurrencia, nuestra mente empieza a trabajar.”Esa persona ya no me respeta.”Con esa evaluación empezamos a enojarnos. El enojo en este caso no surge porque mi amistad no llegó a la cita prevista. Más bien se genera por la interpretación que le damos a la situación, que puede ser cierta o no. Posiblemente mi amigo tuvo un accidente y está en la sala de emergencia. Más benéfico sería entonces percatarnos de nuestras interpretaciones mentales, y aceptarlas solamente como alternativas posibles. Y si resultan ciertas debemos actuar con sabiduría sin aferrarnos tampoco a ellas.

El tercer tipo de aferramiento consiste en apegarnos a nuestro sentido de identidad personal. Los seres humanos tenemos la tendencia a construir una imagen mental de quien somos (soy inteligente, soy importante o soy una víctima), nos identificamos con esa imagen inflexiblemente y la proyectamos a los demás. Queremos que otros nos vean de cierta manera. Esto es lo mismo que crear un punto de vista. Es la “historia” de quien soy yo. Mantener y defender esta auto-imagen es costoso emocionalmente pues genera todo tipo de preocupaciones en cuanto a la manera en que hablamos, la manera en que vestimos y la manera en que nos comportamos. Terminamos evaluando todo en relación a nuestra auto-imagen, y esto produce sufrimiento interminable.

El cuarto tipo de aferramiento es al apego del placer sensual. Dentro de esta categoría el Buda también incluyó la aversión o repugnancia que sentimos cuando confrontamos algo no placentero. En las Escrituras Budistas el apego al placer es el primero en la lista, sin embargo yo lo menciono al último porque en nuestra sociedad tiende a molestar a algunos. Es importante aclarar que el Buda no nos enseña que el placer sensual es problemático en sí mismo pues la vida ofrece diferentes placeres que son normales y positivos. Las dificultades empiezan cuando nos aferramos a ellos. El poeta inglés William Blake lo expresó hermosamente:

Quien encadena una alegría a si mismo
Destruye la vida alada.
Pero aquel que besa una alegría en vuelo
Vive en la eternidad de la aurora

El apego al placer sensual es tan dominante que muchos sentimos que algo está mal cuandonuestra experiencia es desagradable. Pero las sensaciones agradables o desagradables son sensaciones nada más, al menos que le agreguemos una interpretación o historia mental. Por ejemplo, a veces confundimos el placer con la felicidad y este pensamiento se convierte en un poderoso estímulo para la búsqueda desenfrenada del placer. Con la prácticaBudista descubrimos aquella felicidad que no está ligada a los objetos de nuestros deseos o de nuestro placer. Con este descubrimiento el encanto seductor de los placeres sensuales empieza a desvanecer.

La Verdad De La Causa Del Sufrimiento

La palabra “dukkha” (proveniente del idioma pali) que se traduce como sufrimiento, está estrechamente ligada a “sukkha” (también del idioma pali) que significa felicidad. Tienen la misma raíz: “kha” que significa el eje de una rueda.”Du” significa “mal” y “su” significa “bien”. Por lo tanto, “dukkha” significa una rueda fuera de su eje, una rueda no balanceada.

La Segunda Verdad Noble declara que aquello que produce desbalance, lo que causa nuestro sufrimiento son las “ansias”. En el idioma Pali la palabra es “tanha” que literalmente significa “sed”. A veces se traduce como “deseo” pero esa traducción da la idea errónea de que todos los deseos son problemáticos. Lo que causa el sufrimiento es aquel deseo o aversión que es compulsivo o acosante. El tener ansias puede significar que nos sentimos deseosos de tener alguna experiencia o de poseer algún objeto o, a la inversa, puede significar que sentimos repugnancia por algo y queremos rechazarlo a cualquier costo. Las ansias pueden ser sutiles o flagrantes y es importante estar conscientes de todas para poder entender como contribuyen a nuestro sufrimiento.

Parte de la razón que el Budismo enseña a meditar y a enfocar la mente sobre lo que está pasando en el presente es que nuestro sufrimiento solo ocurre en el presente. Además, las ansias que causan nuestro sufrimiento, solo las sentimos en el presente. Aun cuando los antecedentes para nuestro sufrimiento hayan ocurrido en tiempos pasados, el pensamiento o la memoria de esosantecedentes solo ocurren en el presente cuando los estamos pensando. Por lo tanto, ponemos énfasis en el presente para ver claramente como las ansias producen nuestro sufrimiento. En el momento presente podemos encontrar tanto la causa como el alivio para nuestro sufrir.

Dicho sencillamente, cuando nos enfocamos en nuestra experiencia presente estamos en la mejor disposición para entender las Cuatro Verdades Nobles. Cuando meditamos,lo primero que hacemos es estabilizar nuestro ser en el presente. Relajamos nuestros cuerpos, escuchamos los sonidos a nuestro derredor, y sentimos la sensación de nuestro respirar. Una vez que estamos centrados en el presente podemos empezar a explorar nuestras experiencias: lo que nos atrae, lo que nos repugna; y lo que causa nuestro dolor.

La Verdad De La Cesacion Del Sufrimiento

La Tercera Verdad Noble indica que la liberación es posible, que podemos poner fin al sufrimiento. Cuando comprendemos claramente que nuestro sufrimiento resulta de las ansias, entonces, es lógico concluir que la liberación es posible cuando nos desligamos de ellas.

La palabra “nibbana” o “nirvana” se refiere ala condición de estar libres del sufrimiento. Aunque la tradición Theravada a veces describe nirvana como si fuera un estado de suprema felicidad o paz, más comúnmente lo define sin explicitar sus características. Nirvana es simplemente la condición que resulta cuando ya no hay ansias o apego. Es mejor definirlo sin especificar, en parte, porque nuestro vocabulario es muy limitado. Además, los intentos de describir “nirvana” nos pueden llevar a especulaciones metafísicas poco beneficiosas.

Tampoco queremos definir “nirvana” como un sentimiento de sublime tranquilidad porque nirvana no se puede reducir a un estado de ánimo. Fácilmente nos apegamos a las emociones placenteras pero estas no constituyen el verdadero fin de la meditación. Posiblemente estamos convencidos que debemos experimentar ciertos estados mentales para realizar la Tercera Verdad Noble. Pero si recordamos que el no-apego es precisamente el vehículo para lograr la liberación, entonces perdemos la inclinación a aferrarnos a algún estado anímico, por grato que sea. Por lo tanto, no te aferres a tu felicidad. No te apegues a tu tristeza. No te apegues a ningún logro espiritual.

El Camino Que Conduce A La Cesación Del Sufrimiento

Desligarnos de aquello que nos atrae poderosamente puede ser una tarea muy ardua. Requiere paciencia desarrollar las virtudes que nos pueden liberar como la comprensión, la compasión, y la claridad mental. La Cuarta Verdad Nobleofrece una ayuda práctica para lograrlo. Describe ocho pasos que llevan a la liberación del sufrimiento. Estos pasos son necesarios para crear un ambiente que apoye la espiritualidad madura. Son las siguientes:

  1. Visión o Perspectiva Correcta
  2. Pensamiento o Intención Correcta
  3. Hablar Correctamente
  4. Acción o Conducta Correcta
  5. Manera de Ganarse la Vida o Subsistencia Correcta
  6. Esfuerzo Mental Correcto
  7. Atención Plena Correcta
  8. Concentración o Meditación Correcta

A veces los pasos se enseñan en forma consecutiva. El practicante los desarrolla en orden. Primero, clarifica su entendimiento e intención para no desviarse del camino simple de las Cuatro Verdades Nobles (pasos 1 y 2). Segundo, pone su comportamiento en orden (pasos 3, 4 y 5), lo cual sirve de fundamento para el desarrollo interno del Esfuerzo Mental Correcto, la Atención Plena Correcta y la Meditación Correcta (pasos 6, 7 y 8). Cuando se utiliza el método consecutivo el practicante no tiene que completar cada paso antes de proceder al siguiente. Más bien, se desarrollan los pasos en un movimiento espiral en que se regresa una y otra vez al primer paso, cada vez más profundamente y con mayor comprensión.

A veces la lista no se enseña como si fueran un camino que se tiene que seguir en secuencia. Más bien los pasos se presentan como ocho aspectos de un solo camino que se desarrollan juntos. Estos se apoyan y nutren entre sí. La lista abarca todos los aspectos de nuestra vida y los integra a la práctica espiritual. Podemos comprender este método de enseñanza cuando dividimos los ocho pasos en tres categorías: el cuerpo, el habla y la mente. Conducta Correcta y Manera de Ganarse la Vida Correcta pertenecen a las actividades del cuerpo. Hablar Correctamente corresponde a la actividad verbal. El resto corresponden al campo de la mente y del corazón.

Algunos maestros dividen el Noble Camino Óctuple en tres esferas: la ética, las prácticas espirituales interiores y la sabiduría que corresponden respectivamente en el pali a “sila“, “samadhi” y “panna“. En este caso el Hablar Correctamente, la Conducta Correcta y la Manera de Ganarse la Vida Correctamente se enseñan al principio del camino, como aspectos de la ética. Después del desarrollo de la ética se enfoca en las prácticas internas del esfuerzo mental, la atención, y la meditación que conducen al desarrollo de la sabiduría y al conocimiento profundo.

El Noble Sendero Óctuple ofrece un rico tesoro de ejercicios espirituales. Bien vale la pena dedicarnos a su estudio y conocerlo a fondo.

Entre estas Ocho la tradición “Vipassana” pone énfasis especial en la atención plena. Esto es porque si profundizamos nuestra capacidad para permanecer atentos, los otros aspectos del Noble Sendero Óctuple le siguen con naturalidad.

La Atención Plena también es la clave para la transformación de la liberación. Es el vehículo que conduce a realizar las Cuatro Verdades Nobles. Cuando desarrollamos la atención plena, y estamos atentos a lo que nos ocurre, aprendemos a reconocer cuando el sufrimiento aparece con mayor facilidad. En vez de huirle, nos interesamos en él, casi como un objeto de estudio científico. También aprendemos a estar cómodos con el sufrimiento, de tal manera que no actuamos indebidamente ante nuestro malestar. Luego podemos empezar a comprender la raíz del sufrimiento, y a liberarnos de los apegos.

Todas las enseñanzas del Buda son una elaboración de las Cuatro Verdades Nobles. Cuando integramos este puñado de hojas nuestra vida espiritual es sencilla y práctica. Todos podemos experimentar el gozo y la paz que resultan de la liberación de nuestros apegos.

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